¿Quién es el responsable?

Al frente de cada Registro de la Propiedad hay un Registrador de la Propiedad, cuya función fundamental es la de calificación, que consiste en el examen de los documentos cuya inscripción se solicita para apreciar si los derechos en ellos contenidos están correcta y legalmente extendidos y guardan la necesaria conexión con la titularidad previamente inscrita en el Registro. Si en dicho examen llega a la conclusión de que todo está bien, procede a la inscripción solicitada. En caso contrario, rechaza dicha incripción, indicando los defectos advertidos y el modo, en su caso, de subsanarlos.

Las consecuencias que tiene la inscripción ponen de manifiesto la importancia de la función del Registrador, así como la necesidad de una preparación jurídica especializada para dicho cargo, al que se accede a través de unas oposiciones entre Licenciados de Derecho. En este sentido, la presencia continua de los Registradores entre los más importantes tratadistas y autores de trabajos jurídicos -así como entre las más altas instituciones españolas- avalan su trabajo.